La piel se deshidrata y rompe, dando lugar a grietas y fisuras de cierta profundidad que generan molestias e incluso dolor al caminar.
La edad y los trastornos hormonales provocados por la menopausia, el desgaste por la práctica de deporte o el uso de un calzado inadecuado pueden producir una rotura de la piel.
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Consejos
Promover el cuidado del pie sano: llevar una higiene e hidratación diaria, y visitar al podólogo cada cierto tiempo o si surge alguna alteración.
Elegir correctamente el calzado adecuado: de tacón bajo y amplio. Es aconsejable comprarlo a última hora del día, cuando el pie suele estar algo más hinchado.
Mantener un peso saludable: para evitar una sobrecarga en el talón.
En cualquier caso, seguir los consejos de los PROFESIONALES SANITARIOS: Médico, Podólogo y Farmacéutico.
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